Las ideas y sus disfraces

Las ideas se guardan en recipientes herméticamente cerrados, revestidos de plomo, siendo arrojadas hacia nuestros oponentes con la esperanza de convencerles; no obstante, la ley física de la impenetrabilidad de los cuerpos hace que éstos salgan rebotados, sin ser alterados en lo más mínimo.

Lo más eficaz es convertir nuestros pensamientos en una suerte de sustancia gelatinosa que al ser arrojada impregna al menos levemente a nuestro interlocutor.

Notes