Lord of the ages, continúa en silencio hasta que tu garganta se pudra por falta de uso; tal vez así desaparezca de tu faz esa ridícula sonrisa del que se cree Dios.
Lord of the ages, continúa en silencio hasta que tu garganta se pudra por falta de uso; tal vez así desaparezca de tu faz esa ridícula sonrisa del que se cree Dios.